Aprender a tocar la guitarra no es solo un pasatiempo; también ofrece beneficios personales, emocionales y físicos que pueden sorprenderte. Si tenés dudas acerca de comenzar, estos puntos podrían ayudarte a tomar esa decisión.
1. Mejora tu atención y memoria.
Tocar la guitarra exige la coordinación entre manos, vista y oído. Esto hace que trabajes tu cerebro, mejorando tu memoria y capacidad de concentración en la vida cotidiana.
2. Combate el estrés y la ansiedad.
La música es terapéutica. Tocar la guitarra actúa como un liberador de tensiones, desconectando problemas y favoreciendo tu bienestar emocional.
3. Te convierte en una persona disciplinada y perseverante.
Aprender acordes, canciones y técnicas es tarea de muchos meses; aprendes a no rendirte. Esa disciplina luego se aplica a muchos ámbitos de la vida.
4. Aumenta tu creatividad.
La guitarra es un medio de expresión. Cuando avances, podrás improvisar, componer o simplemente dar tu toque a cada canción.
5. Es un idioma internacional.
La música une a las personas. Con ella podés compartir momentos, unirte a grupos y transmitir tus emociones sin usar palabras.
6. Proporciona confianza y autoestima.
Ser capaz de tocar una canción entera desde cero es una gran victoria. Esa sensación de logro se va a traducir en una mayor seguridad personal para seguir evolucionando.
7. Diversión asegurada.
La guitarra no solo conlleva estudio, sino también placer. Poder tocar tus canciones favoritas te va a dar horas de entretenimiento y satisfacción personal.
Como verás, aprender a tocar la guitarra trae beneficios que van más allá de la música. No importa si aprendés a los 15, 30 o 60 años, lo importante es dar el primer paso.
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