Uno de los problemas más comunes cuando empezás guitarra es que el rasgueo no suena del todo parejo.
Algunas cuerdas suenan más fuerte, otras ni se escuchan y la canción pierde forma.
La buena noticia es que esto le pasa a todos, y suele deberse a detalles muy simples de corregir.
Por qué el rasgueo parece más difícil de lo que es
A primera vista, rasguear parece “mover la mano”.
Pero en realidad, el rasgueo es una combinación de:
movimiento,
ritmo,
relajación,
y control.
Cuando uno de esos elementos falla, el sonido pierde uniformidad.
El objetivo es que el rasgueo suene fluido, no forzado.
Error 1: Tocar con demasiada fuerza
Muchos principiantes rasguean como si quisieran arrancar las cuerdas.
Eso no solo hace que el sonido sea desparejo, sino que genera tensión en la mano.
Cómo corregirlo
Aflojá el brazo.
Dejá que la muñeca haga la mayor parte del movimiento.
Rasgueá más suave, especialmente al practicar.
Un rasgueo parejo nace de hacerlo relajado, no de la fuerza.
Error 2: No tener un tempo claro
Si acelerás y frenás con la mano sin querer, el rasgueo nunca va a estabilizarse.
Esto pasa cuando no tenés una referencia rítmica clara.
Cómo corregirlo
Empezá con un metrónomo a 60–70 bpm.
Elegí un patrón sencillo (por ejemplo: abajo – abajo – arriba – arriba – abajo).
Repetilo por 1 minuto sin detener el movimiento.
El objetivo es sostener el ritmo, no la velocidad.
Error 3: No golpear siempre la misma cantidad de cuerdas
Cuando el recorrido de la mano no es uniforme, algunas cuerdas suenan y otras no.
Esto crea un rasgueo irregular.
Cómo corregirlo
Hacé este ejercicio:
Elegí un acorde.
Rasgueá lento mirando tu mano.
Asegurate de tocar siempre el mismo rango de cuerdas.
Repetí el movimiento 10–15 veces sin variar el recorrido.
Con esto entrenás tu mano para moverse de forma repetible.
Error 4: Rasguear con la mano tensa
Si tocás con la mano muy rígida, el rasgueo no va a sonar bien del todo, y tu muñeca se va a cansar rápido.
Cómo corregirlo
Antes de tocar:
agitá la mano,
aflojá los dedos,
mové la muñeca un poco.
El secreto que nadie te dice
Podés saber todos los patrones del mundo, pero si tu mano no fluye, va a sonar desparejo.
Por eso es normal que los primeros días suene raro, y de golpe, un día… se acomoda.
Ese clic llega cuando:
tu muñeca se suelta,
tu mano entiende el ritmo,
y dejás de pensar en el movimiento.
Ahí es donde el rasgueo empieza a sonar como debería.
Conclusión
Tu rasgueo no suena parejo porque tu mano derecha todavía está buscando su propio ritmo.
No es falta de talento, es parte natural del proceso.
Con práctica enfocada vas a mejorar muchísimo:
mano relajada,
movimiento continuo,
menos fuerza,
más control.
Cuando tu rasgueo se vuelve parejo, tus canciones empiezan a sonar como las escuchás en tu cabeza.
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